Según la organización Comunidades Indígenas de México, la diversidad cultural es la variedad de culturas y expresiones culturales que conviven en una sociedad. Incluye aspectos como lenguas, tradiciones, religiones, costumbres, expresiones artísticas y valores.
Por su parte, la Nueva Escuela Mexicana la define como el conjunto de culturas que coexisten e interactúan en un mismo contexto social, económico y político. La cultura, además, no es estática: evoluciona con el tiempo y, a pesar de la globalización, conserva su singularidad.
La UNESCO la reconoce como herencia colectiva de la humanidad y motor para el diálogo y el desarrollo sostenible.
Entre sus características principales se encuentran:
- Pluralidad de culturas. Coexistencia de grupos étnicos, lingüísticos y religiosos en un mismo territorio.
- Interacción cultural. Intercambio social, político, económico o artístico que puede generar nuevas formas culturales.
- Identidad cultural. Sentido de pertenencia que cada grupo desarrolla a partir de sus tradiciones e historia.
Los elementos que la integran abarcan la diversidad lingüística, las religiones, las tradiciones, la gastronomía, las expresiones artísticas y el folclore, entre otros.
Hoy en día, las empresas conviven de manera creciente con entornos multiculturales que involucran empleados, clientes y proveedores. Este escenario exige no solo tolerar las diferencias, sino integrarlas en políticas y procesos organizacionales, con el fin de generar valor y cohesión.
Conscientes de esto, Jorge, Elías y Jack Landsmanas, dueños de La Cosmopolitana: empresa de servicios alimentarios líder en México, implementan en todas sus filiales rigurosas políticas en materia de inclusión y no discriminación.